Al cuarto tono ella respondió mi llamada.
Sin dar tiempo a saludar le pregunté si tendria un niño o una niña, pero ella respondio a mi pregunta con un veloz cuestionamiento, simple pero voráz expresó:
-¿Estás bien?-
Esa pregunta aceleró mi corazón, es la pregunta que nadie quiere escuchar cuando la soga aprieta el cuello, la pregunta que hace latir el corazón a mil, la que hace que se te nuble la vision y te hace cerrar los ojos con fuerza.
Le respondí que todo estaba bien aunque sonase inverosimil. Cambiando la charla le pregunte que le pareceria si tomase vacaciones indefinidamente, pero ella insistió
-¿Estás bien? ¿Dónde estas?-
En ese momento entendí que no estaba, ni queria estar en ningún lugar y la llamada llegó a su fin.
