Del reloj apresurandome a vivir
Vuelvo a sentir el frio del mar
Y el calor del sol ardiendo en la piel
Otra vez tengo sed
Y tengo hambre.
Mis piernas ya no se mueven por inercia
Camino hacia un destino.
El peso que sostenia en mis hombros
Ha dejado de aplastarme contra el suelo.
Gracias por traer el color
A este cementerio.