El día mas gris del año
el agua me llegaba a las rodillas
y el miedo hasta la garganta.
El sol moría en el horizonte
y entonces empezaba a helar en la playa.
Me sentía extraño, como si de alguna
manera algo hubiera muerto en mi.
Ese algo que me hacia sentir diferente
del resto de las personas.
La confusión en mis ojos y
sentir el cabello cubrirme la cara
por el viento, eso era todo
lo que sentía en aquel
lúgubre ocaso.
El frió, el frió se había vuelto
mi todo.
No pude evitar recordar tus palabras
filosas y ácidas, desde el primer
día incisiva como si tu voz
pudiese lacerar mis oídos.
No había vuelta atrás
solo caminar hacia el fondo
dejandose ir
en un sinfín de melodías
oceánicas
y arrepentimientos repugnantes.
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