La ultima noche de luna llena me llamaste para ir a la playa y frente al mar te escuche decir que habias llegado al final.
En un mover frenetico de brazos proyectaste encima del oceano como si estuvieses poniendo cosas sobre la mesa, como si ese oscuro y profundo escenario fuese el tablero de un juego donde vos impones las reglas. Ahi me contaste paso por paso todos tus recuerdos y yo debia ir uniendo los puntos y vos marcabas cada momento como si lo hubieses buscado a proposito, como queriendo convencerme de que todo lo ocurrido hubiese estado friamente calculado a pesar de que cada uno de tus relatos era mas drastico o macabro que el anterior.
Con los ojos perdidos en la inmensidad e hipnotizado por el palpitar sistematico de las olas, intente encontrar una respuesta en silencio hasta que ella termino de hablar, miro al suelo y apoyo ambas manos sobre sus rodillas. Paralizado ante sus planes de marcharse pense en decirle que siempre estuvo convencida de que ya habia vivido toda emocion o sentimiento que un ser humano puede comprender a lo largo de su existencia, que se habia hecho a la idea de que podia decidir cuando y como terminar su vida, yo quise decirle que todas esas sensaciones que ya conoce eran solamente las que nacen del dolor y que su obsesion con la muerte le tenia los ojos vendados impidiendole ver que hay mas alla de lo oscuro.
Pero me congele, nos miramos son hablar por un momento y en sus ojos esa mirada firme de decision, no le pude decir.
Lo unico que salio de mi boca fue un tembloro "te quiero mucho" y ella respondio con frialdad "perdoname" para ponerse de pie, dar media vuelta y desaparecer en medio de la noche como una estrella fugaz
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